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Testimonio de un fin de semana en Maitencillo PDF Imprimir E-Mail
escrito por El Presidente   
viernes, 05 de febrero de 2010
Por Patricio Daza (enero 2010)

Quiero contribuir con mi pequeño grano de arena al trabajo que hace la Junta de vecinos Maitencillo Norte, para promover con sus medios modestos y su entusiasmo, el interés general de la comunidad.

Soy un maitencillano de verano, de vacaciones escolares y de wikén, pero de los viejos, que se arraigaron en este balneario de la costa chilena a principios de los años 70. Una buena parte de mi vida está ligada a este lugar

Estuve en Maitencillo el fin de semana de año nuevo con mi familia y algunas cosas me marcaron. No son cosas nuevas puesto que coinciden con problemas de los que ya se ha hablado en el sitio web de la junta de vecinos. Pero bueno, igual pienso que vale la pena testimoniar, para que las cosas cambien por el bien de todos. .

Primera inmersión. Entramos a Maitencillo por Aguas Blancas. A poco dejar la ruta principal por el desvío que lleva precisamente a Aguas Blancas, empezaba el taco. Primero imaginamos que el atochamiento se terminaba ahí no más llegando a la costa misma,
pero no... seguía y seguia. Nos tomó en total unos 45 minutos atravesar Maitencillo de una punta a otra. Había tal densidad de automóviles concentrados en la única arteria del pueblo que se avanzaba a paso de tortuga... Un gran taco, de punta a punta. .

Comentando mas tarde la aventura con otros “maitencillanos”, me decían que se ha vuelto pan de todos los días en períodos de feriados y vacaciones, que la Avenida del mar no da abasto para toda la masa de vehículos que circulan en los dos sentidos. .

Hasta para entrar por el pasaje de nuestra casa que queda à 40 metros de la laguna cuesta, por la cantidad de vehículos estacionados o en búsqueda de estacionamiento o en espera de que un estacionamiento se libere. Pero bueno. Reencuentros y abrazos, no pensamos más en esa llegada de pesadilla urbana. .

Segunda inmersion. Salimos a caminar hacia la playa y la avenida del mar. Las afueras de la casa, rodeada hoy en día por varios restaurantes, estaban colapsadas de automóviles de clientes de los restaurantes vecinos, estacionados hasta encima de las veredas. O sea que los restaurantes no han previsto estacionamientos para la clientela, entonces ¿que hace la clientela? Invade el espacio público… y como el espacio público no basta para recibir tanto vehículo, entonces la calle se transforma en una especie de caos. .

Pero sigamos. Más allá, sobre la avenida del Mar, daba la impresión que cuanto espacio disponible había estaba ocupado por autos estacionados. Ni siquiera estacionados sobre la calzada, no, estacionados en las veredas, de manera que en muchos trechos no se podía ni pasar a pié, como lo describen fotos y testimonios de otras personas en este mismo sitio. El peatón está obligado a utilizar la calle para pasar. Idéntica situación en los alrededores del supermercado «Leo» en plena tarde. Las filas de vehículos que ocupaban en buena parte las veredas, nos obligaban a caminar por la calle con las molestias y riesgos que eso implica. .

Giramos hacia la playa. Una media docena de vehículos estacionaban en el paseo peatonal (prohibido a los autos), que va bordeando la playa y el mar, a la altura del restaurant “El Pacífico” y de un complejo vecino de cabañas de arriendo. Al parecer, restaurant y cabañas suelen abrir el paso (prohibido) hacia el paseo peatonal a sus clientelas respectivas. Al pasar nos dimos cuenta que uno de los bloques de piedra decorativos instalados en medio del paseo y que debía estorbar probablemente las maniobras de los automovilistas que estacionan, se hallaba arrumbado a un lado del camino. .

Nos instalamos en la playa a descansar y en esas estábamos cuando pasaron dos motos a cuatro ruedas haciendo una especie de rally ruidoso sobre las dunas que bordean el paseo peatonal. Y fueron y vinieron haciendo estruendo hasta que alguien se levantó para hacerles grandes gestos hostiles y se terminaron alejando para ir a hacer su remedo del Dakar en la zona de la laguna. .

Tercera inmersion. Comemos donde amigos. Como a las dos de la mañana, de vuelta en casa, nos encontramos con la desagradable sorpresa que el restaurant vecino hacía funcionar un karaoké con un alboroto volvía inútiles nuestras tentativas para conciliar el sueño. Bueno, les ahorro los detalles de este incidente que se saldará con una visita de carabineros y la continuación del ruido, con suplemento de burlas para los vecinos “intolerantes”, desde la partida de carabineros hasta como a las 3 y media de la mañana. Gracias a la denuncia presentada a carabineros y a la intervención decidida del presidente de esta junta de vecinos que contactó propietario y administrador para denunciar los hechos, ese abuso al menos no debería repetirse en el futuro... .

¿ Que hay de común entre las tres inmersiones que les cuento ? Una sensación como de ley de la selva, como que el interés general y el respeto del otro tienen poco lugar en la mentalidad de esa masa que invade Maitencillo en feriados y vacaciones, asi como en las preocupaciones de la gente que saca un beneficio constante y sonante de los apetitos de esa multitud. Una sensación de que cada cual tira la sábana para su lado y los otros que se las arreglen o se jodan. .

Es lo que deben decirse los automobilistas que meten sus camionetas sobre la vereda a costa de no dejar pasar los peatones, es lo que debe decirse el administrador del restaurante que gana dinero con el estruendo que no deja dormir a los vecinos o que se sienta en las molestias que producen los vehículos de sus clientes, es lo que debe decirse el citadino consumidor de emociones que hace su remedo lamentable del Dakar a algunos metros a penas de decenas de personas que descansan en la playa. Es lo que deben decirse los cientos de personas de la zona que no tienen playa directa en sus condominios y USAN las playas de Maitencillo sin miramientos particulares. .

Y quien dice ley de la selva, dice ausencia de autoridad. Varias de las situaciones que cuento consisten no sólo en faltas de respeto entre personas, sino en violaciones de la ley. Ley que es una especie de mínimo vital del interés general, una barrera de contención rudimentaria contra los abusos. Y sin embargo, pareciera ser que esas situaciones ocurren y se repiten en la impunidad, que las instituciones que deberían justamente garantizar el respeto de las reglas básicas de convivencia dejan hacer... .

De hecho, la junta de vecinos parece tener con frecuencia un rol más bien solitario en sus esfuerzos por mejorar las cosas y preservar Maitencillo de la degradación, sustituyéndose a las autoridades que no sé qué vision tienen para dejar la situación declinar hasta ese punto. Maitencillo está colapsado en el período veraniego. Me parece que esas cosas requieren soluciones de una escala que que va más allá de los límites de Maitencillo norte. Sería necesario que las autoridades tomen medidas para hacer frente y concebir un proyecto para el balneario, en concertación con sus habitantes. Un proyecto que tenga en cuenta las necesidades de la gente y del medio ambiente que es la principal riqueza de Maitencillo, que fije claramente los objetivos, las reglas y los límites dentro de los cuales pueden expresarse los apetitos individuales y las leyes del mercado. En la situación actual son los apetitos individuales y las leyes selváticas del mercado las que parecen gobernar. .

Quero terminar diciendo “Bravo” a la junta de vecinos y a sus animadore-a-s por el importante trabajo que han realizado en los últimos años. Se los digo con gratitud sincera de viejo maitencillano. Como pueda seguiré participando. ¡Feliz año 2010 a todos y a todas ! .

Patricio Daza
Comentarios
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patricio arancibia  - Gracias Patricio Daza   |2010-02-05 21:27:28
Tal como una buena foto ahorra mil palabras, Un testimonio como el que aqui
hemos leido refleja la situación presente de este lugar sin necesidad de
recurrir a sesudos estudios, y acertadamente denuncia el origen del problema :
la falta de autoridad.
La Junta de Vecinos 11 ha estado y estara no solo
haciendo ver estas anomalías al Alcalde, sino aportando soluciones, en una
actitud constantemente propositiva que no ha tenido eco alguno en el
Municipio.
Aun asi, y porque este es para nosotros un lugar querido, es nuestra
responsabilidad mantenernos en la denuncia y en la propuesta.
Esperamos avanzar
en esto, durante la prfesente temporada.
Patricio Daza  - Gracias a ustedes   |2010-02-07 17:47:45
Eso es lo que encuentro admirable también en el trabajo de la junta de vecinos,
esa voluntad constante de proponer soluciones sin esperar que vengan del cielo,
asumiendo su opinión y su responsabilidad frente a la comunidad y a los actores
institucionales.

Si la comunidad, cada uno, cada cual, se inspiran en el
ejemplo de la junta de vecinos y ponen su grano de arena participando, ayudando
para que las cosas cambien para mejor, cambiarán, no hay duda alguna.

La
arbitrariedad prospera donde no hay comunidad y donde ninguna autoridad vela
para proteger los intereses colectivos. La junta de vecinos es una forma de
encarnación de la comunidad y debemos estarle agradecidos y darle nuestro apoyo
y reforzarla con nuestra participación.
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